sábado, 5 de septiembre de 2009

07062009 Uno pide siempre evidencia de una vida después de esta, por el dolor que nos causan nuestros muertos pero cuando aparecen estos indicios, no los encontramos suficientemente fehacientes y siempre queremos más. Nunca nos es suficiente, nunca estamos satisfechos sino hasta que morimos quizá y aparecemos en los sueños de los demás, de quienes nos aman o no.

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